viernes, 12 de septiembre de 2014
No sé lo que me pasa (2)
No sé aún dónde estoy, no puedo diferenciar en si me encuentro en un sueño o simplemente si ya formo parte de la vida real, quiero ponerme en pie pero no lo consigo, mi cuerpo está totalmente inmóvil en medio del bosque. Los árboles apenas tienen vida, culpa de la caída de otoño, por lo que me encuentro totalmente rodeada de hojas secas y muertas. Intento moverme, por suerte, mi cuerpo ahora responde adecuadamente, le ordeno que se levante y se desplace de forma ágil y rápida, entonces quedo sorprendida una vez más al ver que en pocos segundos me encuentro en un lugar lejano al anterior. Me mantengo quieta y me concentro en poner atención a los piares de los pájaros, el sonido es tan intenso que por un segundo pienso que están muy cerca de mí, pero me equivoco, están todos en la parte más alta de los árboles, en sus nidos, piando por la falta de comida. De pronto, un animal sale de unos matorrales cuyas hojas aún no han caído pero ya poseen un color característico del otoño. Me encuentro a una distancia media de la criatura, en cambio, puedo apreciarla con detalle, cada uno de los finos y marrones pelos que contiene y que forman un perfecto pelaje y sus ojos, sus pequeños ojos negros que indican una gran atención en mí. Rápidamente decido apartar mi atención del animal y seguidamente me pongo a correr para alejarme de aquella criatura.
jueves, 11 de septiembre de 2014
He cambiado, y me gusta más ahora (1)
Subo las escaleras con una gran rapidez, apenas pasan segundos y estoy en la parte más alta del edificio, mi cuerpo está ardiendo, todos mis músculos ahora son más fuertes y mis emociones revolotean sin parar, todo aumenta, mis dedos buscan algo a los que aferrarse y cegados en su búsqueda comienzan a destrozar todo aquello que pasa por su lado. Ahora todo está destruido, la habitación se encuentra en un caos por culpa de los cambios incontrolables, mi cuerpo es distinto ahora, pero es lo mejor que me podía haber pasado, me siento viva, con muchísimas fuerzas, sin ningún obstáculo y con poder, mucho poder. Abro las ventanas y siento cada una de las partículas del viento que hay en el exterior. Decido salir fuera, allí no habrá problemas, no podré romper cosas importantes y puede que la naturaleza me ayude a controlarme. Me equivocaba todo mi cuerpo está en pleno descontrol, tengo ganas de correr, de correr como un león cuando quiere cazar a un pobre ciervo. No me doy cuenta de que estoy corriendo, mis piernas van a tanta velocidad que apenas puedo verlas, se mueven de una manera inexplicable, no tienen rumbo alguno, pero aún así no las paro, me siento demasiado bien como para detenerlas. Parece que mi cuerpo no tiene conexión con mi cerebro, no me obedece, no hace caso a mis ordenes y me asusto, toda la felicidad y los sentimientos tan alegres y despiertos que tenía desaparecen por completo, me caigo al suelo y quedo atrapada en un profundo sueño.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)