miércoles, 5 de agosto de 2015

búhos.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             Hojas de pequeñas plantas con  pétalos rosas cerca del azul mar.
                    La marea está enfurecida y a lo lejos se divisa un blanco búho.
                      Es invierno y hace frío.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          

(vaciones)

Una playa,
dos toallas,
tres lunas,
cuatro amigos
cinco cigarros,
seis trozos de pizza,
siete horas,
ocho palmeras,
nueve olas,
diez minutos consumidos.

(fiesta)

Una de la mañana,
dos tías,
tres botellas de alcohol,
cuatro colchones,
cinco altavoces,
seis camisetas
siete tíos,
ocho cámaras grabando,
nueve borrachxs,
diez canciones algo extrañas.

miércoles, 29 de abril de 2015

Un beso en la frente.

Era su cumpleaños, en cuanto desperté pensé en ello. El reloj marcaba las ocho y cuarto de la mañana, una luz muy tenue iluminaba la habitación, las blancas sábanas estaban arrugadas en un mismo lugar. Olía a café, de hecho, olía al delicioso café que él me preparaba cada mañana. Me levanté de un salto y fui a levantar la persiana y a abrir la ventana, el sol radiaba con alegría y me daba en la cara. Fui al salón con rapidez, el tocadiscos viejo estaba encendido, sonaba Claro de luna de Debussy, mi suite favorita. Él entró en el salón con una enorme bandeja llena de manjares,
le felicité y le regalé un enorme abrazo de oso, desayunamos juntos.  No tenía porque haberse molestado en preparar el desayuno en su propio cumpleaños, pero así era él. Una vez terminado fuimos a preparar mis maletas, una de ellas ya estaba casi hecha pero la otra en cambio, estaba vacía. Me acordé de que necesitaba pan para hacerme la comida, algo importante a si que, con amabilidad le pedí que fuera a comprar algo de pan. Me iba a Italia durante quince días, ''asuntos de trabajo'', ya sabéis. Rápidamente preparé la maleta antes de que él llegase. Llegada la una, cogí las maletas y fuimos hacia el aeropuerto, él se ofreció a acompañarme. Cuando estábamos allí, tan solo faltaban diez minutos para embarcar, nos íbamos a despedir ya. Lo que él no sabía...
Lo que yo no sabía era que una de las maletas era mía y que ella no se iba por asuntos de trabajo, nos íbamos los dos a Italia, había planeado todo como regalo de cumpleaños. Le dí un beso en la frente y fuimos hacia el avión.





LUCY,


jueves, 2 de abril de 2015

Dos manos que se unen.

Me encuentro tumbada en un sofá o en una cama -no se aprecia con claridad- diría que es una cama por su gran amplitud. Estoy muy cansada, como si miles de estanterías llenas de libros hubiesen caído sobre mí, el caso es que no sé por qué estoy tan derrotada, apenas tengo fuerzas para pensar en alguna hipótesis sobre mi situación. Giro un poco mi cabeza, para cambiar de posición y puedo verle. Está muy cerca de mí pero no llegamos a tocarnos, -oh, por eso hasta ahora no sabía que estaba allí-. No sé por qué pero desde que me he dado cuenta de que él se encuentra junto a mí puedo escuchar con claridad su respiración. Es algo cansada, intentando inhalar lo máximo posible pero con poco esfuerzo. Sé qué está en un momento parecido al mío por ello. Su brazo derecho está estirado y tiene la manga de su sudadera gris bastante manchada, puedo ver su mano, tiene una forma perfecta. Mi brazo también está estirado sobre la cama, tengo la mano algo doblada y apenas me quedan fuerzas para colocarla bien, aunque me duele mucho la muñeca y sé que si lo hago estará mejor no puedo malgastar mi energía en ello, necesito respirar con profundidad o de algún modo moriré -no estoy segura de cómo yo misma estoy llegando a razonar todo esto-. De repente, noto que varios de sus dedos se mueven lentamente, queriendo llegar a mí, y que están estirándose todo lo posible. Me doy cuenta de que es él, la persona más perfecta que puede existir en el mundo, la persona que me va a despertar de esta catástrofe -no sé cómo, pero lo sé-. Decido utilizar la poca fuerza que me queda para colocar bien mi mano y llegar a la suya, aunque me ahogue en el intento sé que merecerá la pena. Entonces nuestros dedos se rozan, su piel está helada pero me gusta, alargo todo lo que puedo el brazo y entrelazo con fuerza mis dedos con los suyos, hasta que nuestras palmas también se juntan. Duele pero a la vez es placentero, es lo mejor que me podía haber pasado en toda mi vida -y eso que mi vida antes era muy bonita, o eso recuerdo-. Me arde el pecho pero tener su mano con la mía tapa cualquier dolor que tengo. Muero apaciblemente junto a él.

-Lucy

'creer que olvidar es mejor que lo demás'.

Creía que le había olvidado, que solamente era un capricho de un par de meses, una obsesión de esas mías. Por unos días pensé que no me importaba, que le había dejado atrás porque realmente no fue nada. Pero, aún sueño con él y por las mañanas es lo primero en lo que pienso, miro cada cinco minutos el móvil para ver si hay algún mensaje nuevo, (como si me fuera a decir hola o buenos días).
Aunque eso no pasa, ni si quiera se limita a saludarme por la calle, qué divertido. Por eso creí que le había olvidado, porque yo soy fantasma para él y quizás me hice una ilusión de haberlo superado, de haber dejado pasar el tren para buscar uno con un destino mejor, pero joder, yo quiero ese tren y aunque tenga que recibir golpes o balas, lo quiero, aquí.

viernes, 13 de marzo de 2015

desaparecen

Cuando no eres nada para nadie, te superponen todos y con cualquiera. Crees que algún día encontrarás a alguien que prefiera pasar una tarde contigo a miles con otras. Quieres encontrarlo y correr a abrazarle, sentarte junto a él, estar horas mirando sus ojos y diciendo, "eres precioso". Pero no sucede, no sucede con nadie, siguen prefiriendo a otras personas antes que a ti, tú siempre eres la última de todas, a la última que llaman cuando no tienen con quien salir. Y no tienes a nadie que te llame a ti primero, no tienes nada. Cuando te necesitan te quieren pero cuando tú les necesitas desaparecen. 

martes, 10 de marzo de 2015

desde el balcón, ¡hola amor! (mañanas contigo).

Lucy siempre escribe con amor.

Amanece, la luz entra sutilmente entre las cortinas, me levanto para abrir la ventana y salgo fuera, me dices 'buenos días' desde la calle y yo asomada al balcón te respondo '¡hola, amor!'. Subes corriendo las escaleras y te tropiezas, yo como siempre me río porque sé que por las mañanas la felicidad te invade (y a veces eres torpe, pero te quiero). Sonríes y me besas en la mejilla. Te devuelvo la sonrisa y te doy la mano. Vamos a la cocina y mientras tú preparas nuestro desayuno preferido yo riego las plantas del alféizar de la ventana. El olor siempre es maravilloso, como tu virtud para cocinar y hacer que el día siempre sea mejor de lo que puedo imaginar. Nos sentamos a comer en el sofá y a veces jugamos con la nata y terminamos con las manos pringosas. Si esto ocurre tú siempre traes esas toallitas con olor a aloe vera para poder limpiarnos. Son las ocho y media y tenemos que irnos. Con tranquilidad recoges los cubiertos y platos del desayuno y a la misma vez yo preparo las mochilas con los uniformes y los libros para ir a trabajar. Cuando todo está listo, coges tu bici y yo la mía y salimos de casa. Hoy toca ir por el camino donde los niños están apunto de entrar en el colegio, (siempre nos gusta ver sus sonrisas), a veces incluso señalo a los más graciosos y tú te ríes sin parar. Cuando ya llegamos al hospital, dejas la bici más cerca de la entrada mientras que yo tengo que dar una pequeña vuelta para entrar por la puerta de atrás. Antes de separarnos te digo con entusiasmo '¡Hasta luego cielo!' y tú me guiñas un ojo como respuesta. Entonces es ahí cuando se termina nuestra mañana.




un paseo por París.

Aún recuerdo la gran sombra de mi imperfecto cuerpo reflejada en las aceras de París, a esa gran torre de nombre 'Eiffel' rodeada de personas cuyo objetivo es sacarse la mejor foto para tener un recuerdo sólido, y que les lleve de vuelta cuando se hayan ido. Las risas de la gente y los chillidos de los niños, la felicidad y el amor entre las miles de parejas que viajan cada día allí para disfrutar de tal maravilla. Y quizás sólo sea una ciudad, pero no es una ciudad cualquiera, es La Ciudad, es París.



sábado, 31 de enero de 2015

quizás.

Quizás el tiempo vaya contra mí, quería atraparme y lo ha conseguido. Doy pasos inundados por oscuridad mientras que los demás corren como luz. Me quedo hundida en los lagos de penumbra cuando todos consiguen llegar a tocar las nubes. Cada mañana al levantarme me pregunto para qué y lloro porque no hay respuesta. Seo rápidamente mis lágrimas y salgo con la mochila de camino a clases, sonrío mientras lo único que quiero es correr para encontrar algo o alguien que me ayude a llegar hasta las nubes y me saque de la oscuridad.

sábado, 17 de enero de 2015

(Es lo que pasaba contigo y sin ti).

Cada pétalo componía una perfecta armonía cromática, llegando al punto en el que al observarlos viajabas libremente en un ambiente glorioso y reconfortante. Y al rozar tu piel con la flor sentías como volabas y podías apreciar la belleza de la vida. Notabas cosquilleo en las manos y una dulce sensación en todo tu cuerpo que hacía libre tu mente. Pero, cuando abrías los ojos, no veías más que oscuridad, no encontrabas salida y el sentido de la vida se desvanecía. No había luz ni esperanza, y las flores, se marchitaban. Los pétalos oscurecían y tu mente se destruía, quedabas paralizada y caías en el profundo sueño de la soledad.

-Es lo que pasaba contigo y sin ti.
           Lucy,

jueves, 18 de diciembre de 2014

Qué ruido tan triste.

Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman, 
parece como el viento que se mece en otoño 
sobre adolescentes mutilados, 
mientras las manos llueven, 
manos ligeras, manos egoístas, manos obscenas, 
cataratas de manos que fueron un día 
flores en el jardín de un diminuto bolsillo. 

Las flores son arena y los niños son hojas, 
y su leve ruido es amable al oído 
cuando ríen, cuando aman, cuando besan, 
cuando besan el fondo 
de un hombre joven y cansado 
porque antaño soñó mucho día y noche. 

Mas los niños no saben, 
ni tampoco las manos llueven como dicen; 
así el hombre, cansado de estar solo con sus sueños, 
invoca los bolsillos que abandonan arena, 
arena de las flores, 
para que un día decoren su semblante de muerto.


Luis Cernuda.

viernes, 28 de noviembre de 2014

S A N G R E

"muerde y sangra, sangra hasta manchar la camiseta de un rojo ardiente, absorbe la sangre que corre por sus venas y en verdad es placentero, aunque parezca que duela, notas la presión y el calor de la sangre hirviendo y llegas al punto en el que amas el hecho de que tu sangre sea la de otro (o viceversa) y entonces quieres ser como el que te robó la sangre".

    Lucy,

sábado, 15 de noviembre de 2014

Corre.

Nace.
Ríe.
Diviértete.
Párate.
Corre.
Corre.
Corre.
Respira.
Observa.
Analiza.
Dale vueltas al coco.
Preocúpate.
Llora.
Corre.
Corre.
Corre.
Cae.
Muere.

sábado, 1 de noviembre de 2014

La mar se llevó mis sueños que no volveré a recordar.

Suave brisa , agudos oídos capaces de detectar el movimiento de las aguas cada vez que la corriente decide cambiar. El agua está fría pero incluso así, decido bañarme, me quedo dormida sobre transparentes aguas y empiezo a soñar, soñar con lo que tengo y quiero mejorar, soñar con un futuro del cual no sé que ocurrirá, me hundo en un profundo mar de deseos. Noto poco a poco el roce del agua en mis manos, pero quiero seguir dormida, me siento genial y no quiero desperdiciar el momento. La fuerza de una ola me despierta y me sumerjo en el agua por unos segundos hasta que reacciono y salgo a la superficie. Es de noche y apenas puedo ver pero sé que la mar se ha llevado mis sueños que no volveré a recordar.

      Lucy,